Feel

Ofrecer una canción a una persona no es tan simple como el mismo acto pretende ser. 

Al menos, para mi, no lo es. 

Para mi ofrecer una canción que pueda alegrar el día, es una declaración de amor. 

Ella no lo sabe (O quizás sí), pero... yo solo quería darle los buenos días y lograr, que su día, de verdad fuera bueno, con un detalle. 

Algo tan sencillo, tan fácil y cotidiano como encender la computadora del trabajo, abrir el navegador, buscar la canción deseada y compartirla por mensaje; se convirtió en uno de mis más preciosos recuerdos hasta el día de hoy. (Y Siempre, lo atesoraré) 

En ese entonces yo trabajaba mucho utilizando las "Redes sociales" y gracias a eso, tenía la facilidad de comunicarme en cualquier momento que quisiera con ella, si.. con Sharly, la mujer que conocí en la fiesta de mis sobrinos. 

Si, mis queridos amigos. Aquél encuentro, echó
las raíces más inesperadas en nuestras vidas por igual. Nuestro encuentro, que ahora parecía cosa del "destino",  se había convertido en un pequeñito arbolito que esperaba a florecer en cientos de ojas verdes iluminadas por la luz de nuestros pensamientos alimentados por la novedad y el misterio. 

De pronto ella y yo, hablábamos constantemente,  en horas laborales. Yo no tenía Internet ni dinero para recargar mis Datos móviles, así que aprovechaba cada día para enviarle un mensaje, que se convirtieron poco a poco en conversaciones trascendentales, que dieron paso a nuestra convivencia. 

Lo espontáneo siempre sale bien... y sin forzar las cosas,  Sharly y yo... estábamos en proceso de convertirnos en algo más que dos extraños que se conocieron en la fiesta de cumpleaños de dos adolescentes.

Esa mañana, dediqué un mensaje para ella, con la cita; "Para que tengas un excelente día" anexado al enlace que nos acerco más tras una pantalla de computadora. 

Mi primera declaración de amor. 




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