La fiesta de mis sobrinos.

La verdad es que ese día, iba con la anticipación de saber que sería uno como cualquier otro. 

Mi cabeza como siempre inmersa. Admito que sentía algo de emoción porque el evento desplazó por un momento a la monotonía semanal habitual. 

Convivir con mi familia siempre es agradable para mi. 

Así que salí del trabajo, temprano porque era sábado. Por ser nuevo en la ciudad mi hermana solicitó servicio de transporte en linea para poder desplazarme hasta el pequeño salón donde ibamos a celebrar. 

Soy una persona solitaria pero con muchos amigos, además ser reservado nunca me ha impedido entablar una buena conversación con las demás personas. Recuerdo que sin pensarlo mucho ya iba amenizando el camino charlando con el buen chófer.  

Descubrí que al igual que yo él tampoco era de la ciudad, pero llevaba 15 años (o más) viviendo en el estado. Sin dudarlo, el buen hombre me dio algunos consejos para facilitarme la vida en un lugar del que yo no sabía absolutamente nada. Debo decir, que olvidé todos y cada uno de ellos, pero si recuerdo que fue una persona muy agradable y eso ya es mérito para el chófer. (Y para mi memoria de Teflon también)

Cuando mi familia y yo llegamos a ese lugar de manera tan precaria y sin planificación previa (o quizás si, pero mal ejecutada) nuestros días se habían vuelto una completa carga, la falta de dinero y de cosas básicas para sobrevivir incluyendo el alimento, habían quebrantado en cierto punto nuestro espíritu de lucha. Y para mi, el único consuelo que tuve durante el primer mes era leer (Y admito que nunca he sido un lector de hábito) ya que me ayudaba a conservar la calma y a dormir. Fue duro, de verdad fue duro, pero nada que no tuviera solución, solo era cuestión de asentarse, de acostumbrarse y de abrazar esta ciudad como nuestro nuevo hogar. 

Bajé del taxi y mi cuñado salió para apoyarme pagando al chófer. Mi cuñado siempre ha sido una persona amable, así que me saludó de buena gana y me invitó a pasar al salón para saludar a los niños, ellos ya estaban en la mera fiesta. Mi hermana esperaba sentada con mi tío y una mujer que yo no conocía. Mi hermana se puso muy contenta de verme como siempre, porque soy su hermano favorito (El único que tiene la mensa) y mi tío estaba un poco desanimado, ya que mi madre no había querido asistir porque se sentía mal y bastante deprimida. Al verme mi hermana, que también se sentía mal debido a que fue poca gente a la fiesta de los niños y nuestra madre tampoco quiso ir, se sintió aliviada. (Al menos eso es lo que pude notar) Mi hermanita se esforzó mucho en esa fiesta, un día antes recuerdo que mi madre y mi sobrina habían preparado comida para el día siguiente juntas así que, el hecho de que ella no fuera desconcertó a todos. 

Con mucha alegría mi hermana me saludó, saludé a mi tío y claro, mi hermana me presentó a su invitada,  Sharly. 

Sharly es una mujer de ojos café oscuro, de cabello un poco corto, a ella le gusta pintarse el cabello con tonos rojizos oscuros que resaltan el color de su piel y sus ojos. 

Debo decir que desde lejos no pude evitar que ella fuera la primera persona que yo notara de toda la fiesta. Ni los adornos, ni los árboles, ni los arcos de la pequeña tipo hacienda, ni si quiera el número de invitados, lo primero que noté después de ver a mi hermana y a mi tío,  fue a Sharly. 

Pero la sorpresa que cayó sobre mi fue más inesperada que un simple saludo. Sharly me saludó cortesmente estrechando su mano, con una mirada que me atrapó por unos segundos, no fue una mirada simple, todo era mucho más complejo y más complejo es... cuando todo sucede en un segundo. Yo tomé su mano y mi instinto me intentó proteger, así que inmediatamente pregunté por mi mamá, aunque yo sabía desde antes por mi hermana que ella no iba a estar ahí. 

La cosa es que... yo sentí algo al tocar su mano y  al mirarla a los ojos. Y simplemente traté de esquivar el flechazo. 

Porque.. ¿Qué iba yo a ofrecer a alguien en ese momento? Deudas, sin dinero ni para comer, debía la primera renta, de las tres personas que vivíamos en casa por el momento era el único que tenía trabajo, no tenía ni para invitarla a salir, no tenía, como de costumbre para mi, ni dónde caerme muerto. 

Mi mente trabajaba, yo la miraba de la forma más discreta posible, vi su rostro, sus ojos, su cuerpo. Por el momento todo era una cuestión superficial de pura atracción física, pero era real, claro que era real. 

Mi sobrino, fue el único (según yo, que se dio cuenta de cómo miraba a Sharly) pero yo renuente seguía aferrado a mi idea de simplemente dejarlo pasar. 

Debido a eso, no pude darme cuenta de en qué momento ya no estaban ahí.  La busqué, busqué a sus hijos entre los amigos de mis sobrinos, pero solo estaban unos barbajanes que me parecieron nefastos y los ignoré despues de alejarlos de mis sobrinos en mi mente, (El tío "malilla" con experiencia).  Y simplemente, nos fuimos todos, apretados en un "bochito" (Volkswagen, quien sabe de que año, solo mi cuñado sabrá.) Con un tal... ni me acuerdo, mis sobrinos, mi hermana, mi tío y mi cuñado y en el cochecito directo a la unidad habitacional en donde vivíamos, en total.. 7 personas en un auto, no recuerdo en las piernas de quien me fui, creo que en las de nadie... pero ibamos risa y risa.. porque con los niños adolescentes, bromas y tonterías,  hacian de nuestra miserable y dificil vida adulta, un lugar más tranquilo y por supuesto... el encuentro con Sharly, aunque no hayamos hablado para nada... para mi... fue algo que jamás olvidaré.  


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